Aunque este blog trata de guerra, no podemos evitar hablar de Atenea, la diosa de la sabiduría y la guerra, pero desde un punto de vista estratégico. Diferente a su hermano Ares, que representa el fervor en batalla.

 

Si quieres saber más acerca de esta interesante deidad, quédate, porque a continuación veremos sus orígenes, así como su función entre los dioses del Olimpo y entre los hombres. 

 

 

Diosas que dieron vida a Atenea.

 

 

Si bien los griegos son antiguos, en el momento de crear sus propios dioses, es probable que hayan recibido un poco de inspiración, tanto de deidades ideadas por sus ancestros como de otras civilizaciones.

 

Muchos teóricos creen que la diosa fue creada a partir de una deidad de la civilización minoica. Concretamente de su diosa principal, también conocida como la “diosa madre” o la “diosa serpiente”.

 

A esta divinidad se le solía relacionar con la naturaleza, la fertilidad y la protección de los palacios.

 

Los habitantes de Creta también introdujeron en la cultura griega a otra posible predecesora de Palas Atenea, a quien llamaban la “diosa escudo”, que por sus armas con toda probabilidad inspiró el nacimiento de la hija de Zeus. 

Atenea pudo haber sido una combinación de estas dos deidades primigenias, lo que es evidente por símbolos con los que la diosa es representada, como las serpientes y su armadura. 

 

Influencia oriental. 

 

Otro posible origen de la diosa olímpica puede provenir de las civilizaciones orientales, concretamente de la diosa egipcia Neith, quien pudo haber inspirado a los griegos cuando ambos pueblos entraron en contacto. 

Se trataba de una diosa guerrera, a quien los egipcios consideraban también como deidad de la costura y las ciudades. 

Otra de las predecesoras de nuestra protagonista pudo haber sido Arinnitti, diosa del sol del reino hitita, aunque también estaba asociada con los gobernantes, la justicia y la protección del pueblo. 

A pesar de todas estas similitudes, estas asociaciones no explican con claridad el papel que la diosa tuvo entre los griegos. 

Si bien pudieron aportar en la génesis de la reconocida deidad, en algún punto la diosa pasó por un filtro del todo griego que fue el que le otorgó las características por las que la conocemos hoy por hoy. 

 

Nacimiento de Atenea. 

 

El origen de Atenea es particular incluso entre los dioses del Olimpo. Su madre fue Metis, diosa de la prudencia y primera esposa de Zeus. 

Durante el embarazo, Cronos y Rea predijeron que su futura hija igualaría a sus padres en inteligencia y poder, y que además el hijo de esta iba a gobernar sobre dioses y mortales. 

A Zeus esto no le hizo mucha gracia, y decide devorar a su esposa embarazada para evitarlo. Después de un tiempo, siente un fuerte dolor de cabeza, y la única cura que se les ocurre a los demás dioses es dar un golpe en la cabeza al dios, lo que provoca que de su cabeza surja una hermosa mujer ataviada en una imponente armadura. 

Con un temible grito, la diosa recién aparecida provoca temblores en el Olimpo y la tierra, y hace que el caos reine en todo el universo por un instante, dejando claro que se trata de una deidad de la guerra, tan poderosa como su progenitor. 

Aunque domina la confusión y el desorden, también se trata de una divinidad capaz de controlar todo con estrategia y sabiduría, y estas últimas son las características más distintivas en ella.

 

La diosa del orden. 

 

Con todo lo visto, es evidente que la diosa surge entre las sombras como un faro para organizar todo a su alrededor, lo que define casi todas sus facetas. 

Por ejemplo, contrario a Poseidón, quien es el señor del mar en su aspecto natural y hostil, Atenea es conocida como señora de los navegantes y diosa de la construcción de los barcos, la navegación y las anclas, lo que le permite a los hombres cruzar este territorio agreste. 

La misma dualidad entre los dos dioses se da en la tierra: Poseidón es el señor de los caballos, en su aspecto salvaje, y Atenea es la diosa que los domina, ya que ha inventado accesorios como los estribos y los carros para domarlos. 

También es conocida por ser la señora de los tejedores, ya que de nuevo toma un elemento natural como la lana para usarlo en beneficio de los hombres. 

Por eso, más que una diosa de la sabiduría, Palas Atenea puede ser considerada como la diosa de la civilización entre los griegos. 

 

La diosa de la guerra estratégica. 

 

Quizá la faceta que más famosa hace a Atenea, además de la propia sapiencia, es la de diosa de la guerra. 

En el Olimpo tenemos a otro dios de la guerra: Ares. Este último encarna el frenesí y la fuerza en batalla. Algo que podríamos asociar más con el desorden y la naturaleza salvaje de los hombres. 

Por otro lado, nuestra astuta protagonista, lejos de dejarse llevar por los impulsos y la exaltación del combate, organiza este ímpetu guerrero a través de la estrategia y la lucha inteligente. 

Pero no te dejes confundir por este lado analítico de su personalidad: cuando toma las armas, Atenea es tan poderosa y ferviente para la lucha como su hermano Ares, puede que más. 

Sin embargo ella puede controlarse y evitar la batalla cuando sea necesario, o usar este fervor guerrero a su favor.

 

Protectora de los héroes.

 

Atenea es especialmente famosa entre los griegos por consentir, aconsejar y ayudar a los héroes en varios mitos, como Heracles y Perseo, sin mencionar que es la diosa protectora de los aqueos en la Ilíada y la artífice del retorno de Odiseo a su patria. 

Este último se puede considerar su héroe favorito, ya que a ojos de Homero, encarna a la perfección las características de la propia diosa: astucia, reflexión, estrategia, etc. 

Además, no sólo ayuda al propio Odiseo a lograr sus objetivos, sino a su esposa Penélope y a su hijo Telémaco; algo que no hace con otros héroes. 

Una deidad caprichosa.   

 

Si bien hasta el momento sólo hemos visto aspectos positivos de la personalidad de Atenea, es evidente que no es apropiado tener a una divinidad tan poderosa como enemiga.

La diosa si bien se regocija al consentir a sus favoritos, también puede ser cruel con ellos si la disgustan, y mucho más con quienes no hacen parte de sus afectos. 

Esto lo vemos en la Ilíada, donde la diosa desea la destrucción de Troya a toda costa, a pesar de que muchos de sus ciudadanos la veneran y hacen los sacrificios debidos en su templo. 

También ocurre lo mismo en la Odisea, donde la diosa incita al protagonista a acabar con hasta el último de los pretendientes de su esposa sin un ápice de piedad. 

Pero el poder más desgarrador de Atenea para perturbar a sus enemigos es la tortura psicológica, que podemos ver con claridad en el combate entre Héctor y Aquiles en las murallas de Troya, donde el defensor de la ciudad es engañado por la diosa, que se transforma en su hermano Deifobo para incitarle a combatir, y luego desaparece una vez que el héroe se pone al alcance de Aquiles, que acaba con su vida. 

Ni sus propios aliados estaban a salvo: cuando los aqueos destruyeron su templo en el saqueo de Troya, esta tomó represalias al destruir casi toda su flota, a pesar de querer la destrucción de la ciudad con fervor. 

Como ves, se trata de una diosa en extremo caprichosa, a pesar de su evidente inteligencia. 

 

Conclusión. 

 

Atenea es una diosa muy cercana a los hombres, ya que en su condición de deidad civilizadora está mucho más atenta a los asuntos de las personas que otras deidades, lo que puede explicar su popularidad entre los griegos.

Pero también la podemos ver como una diosa que representa la parte racional de los seres humanos, la que nos inspira a ser estratégicos y analizar las situaciones para actuar siempre de la forma más apropiada, contrastando con Ares y Poseidón, quienes representan lo salvaje e impulsivo de nuestra naturaleza. 

Eso sí, recuerda siempre tenerla de tu lado, no quieres conocer su lado oscuro.

¡Larga vida a Palas Atenea!